Es muy positivo que la población limeña, donde la
delin cuencia común ha crecido en forma alarmante, haya
acogido la campaña Armas Bajo Control, programa internacional
que busca reducir la tenencia de las llamadas armas pequeñas
o ligeras, es decir, revólveres, rifles, etc.
Y es que a consecuencia de estos artefactos,
según estadísticas
mundiales, muere una persona por minuto y dos millones de niños
han fallecido desde 1990. Más aun, existen cerca de 400
millones de armas en manos de civiles, mientras crecen las ganancias
del comercio ilegal. Eso no es todo: América Latina es la
región más violenta (principalmente en países
como Brasil, Ecuador y Jamaica), donde el 80% de los homicidios
es producido con estas armas de fuego.
El Perú está a tiempo de tomar medidas para no pasar
a engrosar esta dramática estadística. Y para ello
debe empezarse por hacer cumplir de modo irrestricto la ley en
la entrega de licencias para portar armas; controlar la proliferación
de armas clandestinas que se usan para cometer crímenes.
Al respecto, es peligrosísimo y escandaloso que, a vista
y paciencia de todos, se siga vendiendo armas en lugares como Las
Malvinas, donde son adquiridas fácilmente por los delincuentes.
El Ministerio Público y la Policía Nacional tienen
aquí que asumir su responsabilidad y desterrar estos mercados
negros de la muerte. |